El Árbol Rojo

Un poco de esto y un poco de aquello.

Archivar para el mes “mayo, 2014”

De superhéroes y agentes secretos

  Cuando era niña quería ser un superhéroe. Creo que aún hoy me gustaría.

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Foto de Tim Malabuyo

   Me vais a intentar corregir diciendo que yo lo quería era ser una superheroína, pero no, lo he dicho bien. Yo quería ser un superhéroe, porque cuando era niña los superhéroes eran todos chicos. Aún hoy la mayoría son hombres. Las mujeres son sus novias. Y Wonderwoman, Catwoman y demás tampoco me acaban de entusiasmar. Y lo de la Viuda Negra no es un superpoder, venga ya. Tormenta, si eso…. vale. Pero a ésa la he conocido de mayor. Así que yo de pequeña lo que quería era ser un superhéroe. O un agente secreto. Eso también me hubiera servido siempre y cuando salvara el mundo.

  Me he hecho mayor pero me siguen gustando los superhéroes tanto como entonces. Y a juzgar por la taquilla que hacen las películas de Marvel, no soy la única. ¿Pero por qué nos gustan tanto los héroes? En realidad héroes ha habido siempre. Antiguamente eran dioses e hijos de dioses. Ahora son alienígenas, mutantes y experimentos fallidos. O tipos con mucha pasta. En cualquier caso son “gente” que hace cosas que nosotros no podemos.

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Los Vengadores tienen un nombre un poco cutre, pero yo no me metería con ellos.

  Podríamos por tanto pensar que nos gustan los superhéroes porque tienen poderes. Porque son más que los demás y a nosotros nos gustaría ser más que los demás. Y tal vez hay algo de esto, pero sería bastante ególatra y todo el mundo sabe que los superhéroes hacen el bien (porque si no, serían supervillanos, vaya). Así que tiene que ser algo más. Estamos de acuerdo en que los superhéroes hacen cosas buenas. Entonces tal vez entonces nos gustan porque somos todos muy buenas personas. 

  No. Lo dudo.

  ¿Entonces qué? Puede ser que no haya una respuesta única, pero en mi humilde opinión de aspirante a superhéroe, creo que lo que nos atrae de ellos es que sus vidas tienen sentido. Tienen una misión, tienen algo que hacer en el mundo y sólo ellos pueden hacerlo. Tienen algo que los define y los hace únicos. Algo que da propósito a su existencia. Y sí, las van a pasar canutas, les van a dar hasta en el carnet de identidad y la mayoría morirán solos o tendrán una historia de amor imposible de esas de llorar y llorar, pero por lo menos tienen una idea de quiénes son y qué narices hacen aquí. Y qué queréis que os diga: a mí eso me parece un planazo.

 
¿Y qué hay de los agentes secretos? Pues los agentes secretos / superespías/ superagentes son normalmente humanos normales con un entrenamiento de la leche y cachivaches muy chulis. Y esto mola aún más porque no necesitas tener superpoderes para ser un agente secreto. Aún así van a salvar el país o el planeta porque tienen un jefazo detrás, una agencia, o al gobierno y saben exactamente lo que se espera de ellos, los recursos con los que cuentan y que todo lo están haciendo por el bien común. Tienen una misión y están dispuestos a todo con tal de llevarla a cabo. Nuevamente, esta gente sabe cuál es su sitio y que lo que hacen cuenta.

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El Agente Coulson ya pasa de los 50, pero sigue partiendo la pana.

  Mirad, no es tan difícil de entender. Vamos haciendo nuestra vida y encontrando nuestro sitio mejor o peor con el paso de los años. Pero todos nos hemos preguntado alguna vez: “¿Y ya está? ¿Es esto todo lo que voy a ser?” Algunos se preguntan esto más que otros, claro, pero al final sabemos que antes o después nos vamos a morir y que ésta es nuestra única oportunidad. Y es muy comprensible que a veces deseemos que nuestro paso por el mundo no fuera simplemente trabajar de 9 a 5, pagar la hipoteca, contar nuestra penas en Twitter y tener un par de hijos a los que convertir a la ciencia ficción y el heavy metal.

  Es normal que a veces deseemos poder ser algo más, algo que importe, alguien del que luego se cuenten historias. Trascendernos a nosotros mismos, hacer algo que cambie el mundo aunque sea un poquito y que la Historia nos recuerde. En algún momento de nuestra vida, con más o menos pasión, todos desearíamos ser superhéroes o agentes secretos.

  Cuando era niña lo tenía claro. Y ahora de mayor, todavía más. Quién sabe, puede que todavía esté a tiempo de salvar el mundo. O algo.

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